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Diseño y desarrollo de programas

  • Con el fin de aumentar la probabilidad de éxito, los programas deben tratar de reproducir los modelos empresariales provechosos que ya funcionan en la zona o integrar a las mujeres en los mecanismos productivos existentes (Chynoweth y Patrick, 2007). Las estrategias deben tener en cuenta tanto las opciones productivas no tradicionales (es decir, las dominadas por los hombres) como aquellas más típicas de las mujeres.
  • Tanto si se crean nuevos programas como si se integran a las mujeres en los programas productivos existentes, debe prestarse especial atención a lo siguiente:
    • Empoderamiento. Incluir en las formaciones profesionales y en los programas de inserción laboral existentes educación en materia de derechos humanos y violencia contra las mujeres (Krause-Vilmar, 2011). 

 

Implicar a las mujeres en la identificación de estrategias de protección

Los programas “Dinero por trabajo” de la Oficina de Asistencia para Desastres de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (OFDA) incluye la realización de consultas periódicas con mujeres para diseñar los programas. Estas son las enseñanzas extraídas a lo largo de los años:

  1. incluir a las mujeres en cargos de supervisión, tanto si dirigen y gestionan los programas “Dinero por trabajo” como si participan en ellos;
  2. pedir a las mujeres que identifiquen las tareas del programa que puedan llevar a cabo cuando se requiera;
  3. definir el número mínimo de mujeres que deberían trabajar en un grupo para garantizar la seguridad;
  4. depositar el dinero directamente en cuentas controladas por mujeres, cuando existan;
  5. proporcionar servicios de guardería para los niños de las beneficiarias del programa;
  6. planificar la duración de las actividades de modo que permita a las mujeres desplazarse desde y hacia su domicilio con toda seguridad*.

*Laura Meissner, Asesora en Recuperación Económica, OFDA, entrevistada por Jina Krause-Vilmar, grabación audiovisual, Nueva York y Washington, D. C., 11 de abril de 2011.

 

 

  • Solidaridad y apoyo mutuo. Crear y facilitar espacios donde las mujeres y las niñas puedan intercambiar ideas y recursos y aumentar su autoestima.
  • Cuidado de niños. Para muchas mujeres y niñas, el cuidado de los niños es un gran obstáculo que les impide participar en programas sobre medios de vida. Los programas que prestan servicios de guardería permiten a las mujeres y las niñas dedicar más tiempo a las actividades económicas y las formaciones. Los organismos deberían hacer lo posible por aumentar su apoyo a los servicios de guardería para que las mujeres y las niñas que trabajan puedan dejar a sus hijos en un lugar seguro (Heller y Timoney, 2009). 
  • Estrategias para ahorrar tiempo.  Buscar e invertir en tecnologías que ahorran mano de obra y ayudan a aumentar los niveles de eficiencia y productividad de las mujeres (Krause-Vilmar, 2011).
  • La opción de trabajar desde casa. Muchas mujeres no pueden salir de casa ni recorrer distancia alguna debido al riesgo que corren, a las restricciones de movimiento u otras responsabilidades (Heller y Timoney, 2009).
  • El control de las mujeres sobre los bienes productivos. Muchas mujeres carecen de acceso legal a las tierras o de acceso al agua u otros recursos naturales, sin el cual no pueden participar en proyectos de producción agrícola. Promover que las mujeres pueden acceder al ‘capital natural’ y tener control sobre él hace que sean menos dependientes de otros, lo que disminuye el riesgo de ser víctimas de explotación y/o abuso (FAO y proyecto Dimitra, 2010).
  • El control de las mujeres y niñas sobre sus ingresos. Incluso cuando ganan dinero, las mujeres pueden no tener acceso o control sobre él debido a que no saben cómo administrarlo o porque lo reciben automáticamente sus esposos o algún otro varón de la familia. Los programas sobre medios de vida pueden ayudar a las mujeres y las niñas a abrir cuentas bancarias y enseñarles el vocabulario financiero para que puedan administrar y controlar eficazmente sus ingresos (Krause-Vilmar, 2011). Los ahorros en grupo también pueden resultar útiles (véase Katz et al., 2012.)
  • Ingresos apropiados. Es posible que muchas mujeres sigan recurriendo al sexo transaccional u otras actividades de riesgo si las consideran como más lucrativas y más fáciles de conseguir que otros proyectos de generación de ingresos. El dinero obtenido a través de los programas sobre medios de vida ha de ofrecer la solvencia y remuneración necesarias para que las mujeres no se vean obligadas a realizar actividades peligrosas.
  • Diversificar las fuentes de ingresos. Muchas mujeres y sus familias dependen de múltiples fuentes de ingresos para cubrir los gastos del hogar. Los programas deben promover distintas estrategias sobre medios de vida para garantizar ingresos adecuados (Child Protection in Crisis, 2012, borrador).
  • Es fundamental involucrar a los hombres en la creación de un entorno que fomente los programas sobre medios de vida para las mujeres. Muchos métodos de empoderamiento de las mujeres alienan de forma involuntaria a los hombres, lo que provoca un aumento de la violencia contra las mujeres empresarias. La participación de los hombres puede mitigar las posibles reacciones adversas al reducir las probabilidades de que se sientan amenazados por el empoderamiento económico de las mujeres (Ray y Heller, 2009).
    • Los debates sobre cuestiones de género y los grupos mixtos de discusión son una forma creativa de implicar a los hombres y de reducir los riesgos de violencia contra las mujeres. Los debates que se centran en la economía y las decisiones familiares pueden resultar útiles para abordar las dinámicas de poder y de género subyacentes de forma que no representen una amenaza (Ray y Heller, 2009). 
    • Recabar el apoyo de los líderes varones de la comunidad a la participación de las mujeres en actividades remunerativas puede mejorar la seguridad de las mujeres y su aceptación dentro de la comunidad. 
    • Involucrar a los hombres en calidad de beneficiarios y participantes de programas idénticos o similares contribuye a reducir el acoso que sufren las mujeres y la sensación de que estas gozan de un trato especial.
  • La mejora de la capacidad organizativa contribuye a garantizar que los programas sobre medios de vida siguen un modelo de empoderamiento. Los administradores y responsables de programas económicos han de ser personas competentes y experimentadas en materia de empoderamiento de las mujeres. En la elaboración e implementación de programas económicos, será necesario consultar a especialistas cualificados en materia de violencia contra las mujeres, que entiendan las cuestiones éticas y de género inherentes al trabajo con las sobrevivientes. El asesoramiento y las visitas sobre el terreno en que se desarrolla el proyecto resultan también útiles para fomentar la capacidad organizativa y técnica de los socios locales.

 

Estudio de caso: El programa Protección y Empoderamiento de las Mujeres del Comité Internacional de Rescate tiene por objeto aumentar el poder social y económico de las mujeres por medio del Programa de Empoderamiento Económico y Social (EA$E). El Programa EA$E pretende fomentar unas dinámicas de género más seguras en el hogar, aumentando el poder de decisión de las mujeres en casa. Para ello, utiliza tres elementos de empoderamiento:

1)    El acceso a servicios financieros a través de las Asociaciones Rurales de Ahorro y Préstamo. Siguiendo el modelo de las Asociaciones Rurales de Ahorro y Préstamo, las mujeres se reúnen en grupos de 15 o 30 personas para ahorrar dinero de forma colectiva y contribuir a un fondo común. Este fondo común se utiliza para otorgar pequeños préstamos a sus miembros individuales, con un tipo de interés bajo. Con el tiempo, las Asociaciones Rurales de Ahorro y Préstamo permiten generar ingresos para las mujeres y crear un espacio de apoyo social y económico.

2)    Debates sobre cuestiones de género – Ciclo de debates “Halando de hablar”. Según datos de estudios previos, contar con más espacios de debate sobre cuestiones de género —además de programas económicos para mujeres— puede contribuir a reducir la violencia dentro de la pareja. El Programa EA$E organiza continuamente ciclos de debates para las mujeres de las Asociaciones Rurales de Ahorro y Préstamo y sus maridos. Estos debates se centran en las finanzas del hogar y las decisiones económicas, aunque también abordan otras cuestiones de fondo como el desequilibrio de poder, el valor de la mujer en el hogar y las alternativas a la violencia. Estos debates permiten abordar las actitudes intrínsecas respecto de la violencia contra las mujeres, la toma de decisiones y la dinámica de pareja, que los programas económicos no permiten abordar por sí solos. Al mismo tiempo, los participantes pueden abordar estos temas de una forma que no resulte amenazadora ya que estos debates se centran principalmente en mejorar el bienestar de las familias, y no en la violencia dentro de la pareja.

3)    Formación empresarial. Los miembros de las Asociaciones Rurales de Ahorro y Préstamo reciben una formación empresarial práctica que les ayuda a hacer un uso efectivo de los préstamos, a buscar oportunidades de negocio rentables y a ampliar sus actividades de pequeña empresa.

El Programa EA$E se está llevando a cabo en nueve países de África e incluye la realización continua de evaluaciones de impacto rigurosas. Las medidas iniciales del programa piloto en Burundi revelaron que incorporar ciclos de debates al proyecto de empoderamiento económico ha disminuido los niveles de violencia dentro de la pareja y ha aumentado la participación de la mujer en la toma de decisiones así como la negociación dentro de la pareja.

Para más información, véase:

Comité Internacional de Rescate (s/d), Economic and Social Empowerment (EA$E) Program for Women. Folleto.

Comité Internacional de Rescate (s/d), Getting Down to Business: Women’s Social and Economic Empowerment in Burundi. Nueva York: Comité Internacional de Rescate.