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Realización de evaluaciones preliminares

  • La realización de evaluaciones preliminares es el primer paso en el diseño de programas relativos a los medios de vida. Todos los procesos de evaluación han de analizar el entorno utilizando varias técnicas, que se describen a continuación.

Tipos de evaluaciones 

Principales objetivos 

Ejemplos de herramientas 

Evaluación participativa de las necesidades 

 

 

  • Garantizar la participación y el liderazgo de las mujeres y niñas en todas las medidas de evaluación, con el fin de determinar:

    • las competencias y experiencias que existen en la población objetivo

    • las estrategias actuales de adaptación económica

    • la demanda local de bienes y servicios

    • el volumen de competencia local

    • la disponibilidad de los recursos necesarios

    • los posibles retos

    • la posible sostenibilidad de un proyecto

 

Lo ideal durante las evaluaciones es adaptar los instrumentos y las preguntas que ya existen y que han sido validados. Para ejemplos de herramientas existentes, véase:

 

Building Livelihoods: A Field Manual for Practitioners in Humanitarian Settings, Comisión de Mujeres Refugiadas, 2009a, pp. 297-320.

 

Preventing Gender-Based Violence, Building Livelihoods: Guidance and Tools for Improved Programming[LPM1] , Krause-Vilmar, J., 2011. Nueva York: Comisión de Mujeres Refugiadas,

pp. 13-24.

 

Análisis del conflicto 

  • La planificación de actividades de empoderamiento económico debe tener en cuenta la fase en que se encuentra el conflicto. Por ejemplo, en caso de una posible repatriación o reasentamiento en un futuro próximo, deberá realizarse un estudio de mercado en la zona de regreso de modo que las actividades remunerativas puedan proseguirse después del traslado. Las estrategias a largo plazo deben tener en cuenta las competencias que serán más útiles después del conflicto (Chynoweth y Patrick, 2007).

Ejercicios de identificación de amenazas

  • Evaluar los diversos riesgos a los que se enfrentan las mujeres y las niñas que ganan dinero.

  • Identificar los factores de riesgo relativos a la explotación sexual y al sexo transaccional.

  • Identificar los factores que ponen en peligro a las mujeres y las niñas, por ejemplo, la ausencia de orden público, las dificultades económicas, la separación de las familias y de los grupos sociales.

  • Identificar a las personas especialmente vulnerables, por ejemplo, menores no acompañados, hogares encabezados por una mujer, mujeres con discapacidades, minorías étnicas, sobrevivientes de la violencia, jóvenes no escolarizados, etc. (Grupo de Trabajo del Área de responsabilidad de violencia por motivos de género, 2010).

Ejemplo: En el campamento de Aw Barre en Etiopía, un organismo de ayuda diseñó una intervención sobre medios de vida tras observar cómo las mujeres pedían prestados ciertos artículos (como azúcar, cigarrillos y tomates) a los miembros de la comunidad local para venderlos en el interior del campamento. Las refugiadas que no sacaban suficiente dinero de sus ventas para devolver el equivalente económico del “préstamo” fueron objeto de intimidación, acoso y extorsión. Con el tiempo se hizo cada más difícil pedir préstamos a la comunidad local debido al deterioro de las relaciones entre la población de acogida y la del campamento. Para solucionarlo, el organismo de ayuda diseñó una intervención para respaldar la floreciente economía del campamento de forma más segura y rentable. Los profesionales humanitarios formaron pequeños grupos de 20 mujeres cada uno y les dieron suficiente capital inicial para la compra de verduras o carne en Jijiga, el mercado regional con productos a buen precio más cercano. Para minimizar los costes de transporte, se designó a una persona en cada grupo encargada de realizar toda la compra. Las verduras y la carne compradas en Jijiga se revendieron en una zona del campamento acondicionada como mercado. Dos meses después de su participación en la intervención, algunos grupos anunciaron que ya estaban obteniendo beneficios. Una de las participantes encuestadas declaró que podía llegar a vender una oveja o cabra por día, sobre todo durante el ramadán. El organismo de ayuda que puso en marcha la intervención reconoció que el estado nutricional de los hogares que no habían sido capaces de comprar productos en el mercado era muy preocupante. Por tanto, el organismo creó de forma simultánea un programa de huertos domésticos para 188 mujeres, incluidas unas cuantas mujeres de la comunidad local. La integración de mujeres de la comunidad local supuso un paso importante para aliviar las tensiones entre los refugiados y los miembros de la comunidad local. El organismo proporcionó a las mujeres las herramientas, la formación y las semillas necesarias para sembrar un huerto en las pequeñas parcelas detrás de sus casas. Si bien el objetivo de la intervención era mejorar el estado nutricional de las familias, el organismo de ayuda pensó que algunos de los participantes también podrían vender o intercambiar sus productos.

 

Fuente: extracto de la Comisión de Mujeres Refugiadas), 2009b, Working Women at Risk: the Links Between Making a Living and Sexual Violence for Refugees in Ethiopia. Nueva York: Women’s Refugee Commission, p. 9.