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Fase de transición/posterior al conflicto

  

Áreas de liderazgo 

  • Negociaciones de paz, programas de mantenimiento de la paz, reestructuración del gobierno y la sociedad, procesos electorales, comisiones para la reconciliación y reformas de las leyes y la constitución. Es fundamental que las mujeres de un país que se encuentra en la fase de transición posterior al conflicto participen en la reestructuración de la sociedad, de modo que se dé prioridad a la igualdad y la violencia contra las mujeres y las niñas. Durante esa fase, las mujeres deben participar en las gestiones por lograr una paz sostenible, instaurar una democracia estable que sea justa con las mujeres y acabar con la cultura de la impunidad (Bouta y Frerks, 2002; Moser, 2007).

 

Véase la base de datos constitucional de ONU Mujeres.

Véase el módulo Legislación.

 

Estrategias clave 

  • Aprovechar las oportunidades que ofrece el periodo de transición. Es posible que las oportunidades que tienen las mujeres de entrar en el sector público vayan decreciendo paulatinamente a medida que los hombres regresan a sus casas y tratan de retomar sus roles sociales tradicionales. No obstante, en el periodo inmediatamente posterior al conflicto pueden surgir oportunidades para las mujeres de liderar la reconstrucción de sus sociedades en una forma más equitativa, de promover sus derechos y fomentar su empoderamiento (Conaway, 2006).
  • Se prestará especial atención a la reforma de las estructuras sociales que tratan injustamente a las mujeres y las exponen al riesgo de sufrir actos de violencia, sobre todo en lo relativo a la falta de acceso a medios de vida, la falta de educación y de servicios sanitarios, la falta de asistencia jurídica, el acceso a la justicia y la cultura de la impunidad (Steinberg, 2007).
  • Contratar a mujeres para que formen parte del gobierno, por medio de programas especiales de capacitación y divulgación. Garantizar que las mujeres gocen de igualdad de oportunidades durante y después de las campañas electorales. Esto podría suponer:
  • Integrar a las mujeres en las estrategias de desarme a fin de reducir el número de armas pequeñas y ligeras (Moser, 2007) (véase el apartado Desarme, desmovilización y reintegración.)
  • Garantizar la plena participación de las mujeres en la elaboración y el diseño de todos los contratos sociales de la comunidad (véase el ejemplo a continuación). Dichos contratos están firmados por los miembros de la comunidad y constituyen un acuerdo sobre una serie de derechos y obligaciones mutuamente acordados, que se han de cumplir con el fin de restablecer la confianza y el capital social. La participación de las mujeres contribuye a que se integre la perspectiva de género y se tengan en cuenta los problemas que ponen en riesgo la seguridad de las mujeres (véase el ejemplo) (Moser, 2007).
  • Apoyar la participación de las mujeres en la gestión de su entorno, a saber, la propiedad de la tierra y el acceso a ésta, la vivienda y los recursos.
  • proporcionar financiación pública;
  • garantizar el acceso a los medios de comunicación y publicitarios;
  • imponer limitaciones a los gastos de campaña para lograr un mayor equilibrio económico entre candidatos;
  • exigir la publicación y el control de los gastos de campaña;
  • garantizar que las mujeres elegidas para ocupar posiciones de liderazgo reciban la ayuda y orientación financiera y administrativa justa y adecuada (División de las Naciones Unidas para el Adelanto de la Mujer, 2005).
  • Informar a las mujeres acerca de sus derechos de propiedad, herencia y tenencia de la tierra.
  • Promover unos derechos de propiedad, herencia y tenencia de la tierra más equitativos.

 

Para ver un ejemplo, consúltese el Plan de Acción Nacional de Liberia de 2009.

  • Garantizar que las medidas para prevenir (mayores) actos de violencia contra las mujeres y las niñas sean abordadas y examinadas y que las mujeres tengan un papel activo de liderazgo en los acuerdos de paz, de reparación, etc. (Vann, 2009).
  • Implicar a las mujeres en la supervisión y evaluación de los planes de acción nacionales.

 

Véase Peacewomen para más orientación, estudios y ejemplos de planes de acción nacionales para cumplir con la resolución 1325.

 

Herramientas 

Para herramientas sobre cómo integrar una perspectiva de género desde el diagnóstico preliminar hasta la implementación y supervisión de un mecanismo de evaluación de las necesidades después del conflicto, véase Maguire, S. y Anderlini, S., 2009. PCNA-TRF Tool Kit: Note on Integrating Gender Perspectives. Nueva York: UNIFEM.

Para ejemplos de programas dirigidos por la comunidad en 6 distintas zonas de conflicto, véase: UNIFEM, 2008. Supporting Women’s Engagement in Peace-Building & Preventing Sexual Violence in Conflict- Community-Led Approaches in Afghanistan, Haiti, Liberia, Rwanda, Timor-Leste and Uganda. Nueva York: UNIFEM.

Para una colección de recursos novedosos, véase el Manual de consulta de ONU mujeres sobre las Mujeres, la Paz y la Seguridad. El manual está disponible en árabe, inglés, francés y español.

Para un análisis exhaustivo del papel de la mujer en los procesos de consolidación de la paz, véase: The Peacebuilding Initiative, 2007-2008. Empowerment: Women & Gender Issues: Women, Gender & Peacebuilding Processes.

Para una guía de promoción de la participación de las mujeres en las elecciones, véase: Naciones Unidas, Women & Elections.

 

 

Ejemplo: Negociaciones comunitarias de reconciliación y prevención de conflictos en Burundi

La iniciativa llevada a cabo por el Organismo para la Cooperación y las Investigaciones de Desarrollo (ACORD) en Burundi se centra en la reconciliación y la prevención de conflictos por medio de las negociaciones comunitarias, que concluyen con la firma de contratos sociales de la comunidad, en presencia de la comunidad, las autoridades locales y testigos externos. La perspectiva de género está plenamente integrada en la iniciativa a fin de garantizar que las mujeres puedan participar por igual y tengan las mismas oportunidades de decisión. Al iniciarse el proceso de contrato social de la comunidad, se realiza un análisis detallado de las causas y los impactos del conflicto, así como un examen de las respuestas tradicionales al conflicto que existen. Durante el diálogo y las negociaciones comunitarias, se reúnen diferentes etnias y grupos para hablar de su situación y escuchar testimonios, lo que permite a la gente admitir sus malas conductas y pedir perdón. Previo acuerdo mutuo de los miembros de la comunidad, se elaboran y firman ‘contratos sociales’ y se elige una comisión de la paz encargada de velar por el cumplimiento de dichos contratos. Las comisiones de la paz en Burundi se eligen de forma democrática y están formadas tanto por Hutus como Tutsis, mujeres como hombres, jóvenes como personas mayores de la comunidad. Se identifican ‘proyectos de paz’ con el objetivo de beneficiar a toda la comunidad y contribuir a la solidaridad mutua. Los proyectos pueden estar relacionados con la reconstrucción posterior al conflicto y la rehabilitación o con la prevención de conflictos. La idea es que toda la comunidad participe en la ejecución de los proyectos y que estos tengan un efecto rápido y duradero, por ejemplo, la reconstrucción de un puente, la inauguración de una escuela, de una carretera local, de un molino, de instalaciones de molienda o de almacenamiento comunes. En la fase piloto de esta iniciativa, inaugurada en 2002, participaron alrededor de 200.000 personas.

 

Fuente: extracto de Moser, 2007, p. 8.

 

 

Estudio de caso: las mujeres en el proceso de paz de Nepal 

La participación activa de las mujeres en el proceso de paz de Nepal es importante dado que muchos de los líderes maoístas eran mujeres; además, las mujeres sirvieron en el ejército nepalés, actuaron como activistas por la paz durante el conflicto y tenían muy claro lo que esperaban después del conflicto en Nepal. A raíz del segundo movimiento popular de 2006 para restaurar la democracia, surgió un movimiento nacional de mujeres que se manifestaron en contra de las violaciones de los derechos humanos y de la violencia contra las mujeres, condenaron la continua impunidad de la que goza la violencia y concienciaron a la sociedad civil acerca de los problemas de seguridad de las mujeres. La arraigada discriminación social y marginación política impidieron que las mujeres pudiesen sentarse en la mesa de negociaciones en pie de igualdad. A pesar de ello, algunas consiguieron hacer valer su influencia en las reuniones de consulta y actividades de capacitación encaminadas a restaurar la paz en su país. El movimiento de mujeres promovió con éxito un sistema de representación proporcional para elegir a la Asamblea Constituyente, que establece una cuota de mujeres del 33 por ciento, así como la participación de las mujeres en las instituciones y comisiones relevantes durante el periodo de transición.

Las medidas para aumentar la presencia de mujeres en el proceso de paz de Nepal se emprendieron gracias a un grupo de mujeres nepalesas candidatas a la iniciativa mundial “1000 mujeres por el Premio Nobel de la Paz 2005”, así como a mujeres miembros de varios partidos políticos y procedentes de distintos sectores de la sociedad. En los seminarios de capacitación y formación en mediación, las mujeres aprendieron teorías y prácticas de negociación. Más adelante, muchas de estas participantes fueron nombradas miembros del Grupo de Trabajo por la Paz, que emitió declaraciones sobre los documentos de las negociaciones oficiales por la paz. En el marco de un amplio proceso de consulta, el grupo redactó la “Carta para la igualdad de 2006”, que fue utilizada por los organismos de transición como manual de referencia para tratar asuntos de igualdad. Las conferencias y cumbres con moderadores o facilitadores entre las mujeres y los partidos políticos han fomentado una mayor conciencia acerca de la participación equitativa de las mujeres en la vida y sociedad nepalesas. La Ministra nepalesa de Asuntos Exteriores, la coordinadora de la Alianza de las Mujeres por la Paz en Nepal y la presidenta del comité de la Asamblea Constituyente son tres mujeres que ocupan los más altos cargos y que tienen una gran influencia en el proceso de democratización de Nepal.

Pese a la continua falta de representación y poca influencia de las mujeres en el panorama político de Nepal, el movimiento popular y el actual proceso de transición suponen un progreso lento pero significativo hacia la igualdad de género. Se reconoce cada vez más la necesidad de garantizar la participación en condiciones de igualdad de mujeres y hombres en los procesos políticos para lograr una paz y seguridad duraderas, que incluyan la prevención de la violencia contra las mujeres. La aparición progresiva de un movimiento de mujeres ha hecho que los principales actores políticos tomen mayor conciencia de la violencia contra las mujeres y de las necesidades que tienen estas después del conflicto de Nepal. Todavía queda mucho camino por recorrer para lograr combatir la violencia contra las mujeres, acabar con las múltiples formas de discriminación, conceder el debido reconocimiento a las cuestiones de género y alcanzar, por fin, la igualdad de género en Nepal. No obstante, el aumento de la participación de las mujeres y la igualdad de género es ahora un tema omnipresente en la agenda política del país.

 

Fuente: adaptado del Departamento Federal de Asuntos Exteriores, Suiza, 2010, p. 19.)

 

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