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Principios y consideraciones generales relativos a la programación

  • Adoptar un marco de derechos humanos. Alentar a todos los actores a defender los derechos humanos para todas las personas, haciendo hincapié en los beneficios que supone para la comunidad que las mujeres gocen de los derechos humanos fundamentales (Michau, 2007). Dicho esto, conviene asegurarse de que al plantear el problema de la violencia contra las mujeres y las niñas se entienda y se emplee el lenguaje local adecuado; en algunos casos, utilizar un marco de derechos humanos universales sin estudiar adecuadamente su significado puede provocar actitudes defensivas, ya que es posible que las comunidades no estén familiarizadas o malinterpreten las premisas de los derechos humanos. Esto es válido también para el término “género”.
  • Dar prioridad a la seguridad de las mujeres y niñas y ser conscientes de las consecuencias inesperadas, como las reacciones violentas. Centrar la atención en las mujeres y las niñas como primeras beneficiarias de los proyectos para un cambio social transformador y reconocer, al mismo tiempo, que un mundo sin violencia beneficia a todas las personas, tanto a mujeres como a hombres, niños y niñas (Comité Internacional de Rescate, 2009). Las intervenciones deben procurar no reforzar inadvertidamente las actitudes, creencias, conductas y normas que contribuyen a la violencia contra las mujeres y las niñas. Por ejemplo:
    • En los mensajes de sensibilización que tratan de erradicar determinados comportamientos, se podría comunicar accidentalmente que dicho comportamiento es normal, lo que llevaría a los miembros de la comunidad a aceptar tales conductas.
    • En las intervenciones, no se debe presionar nunca a las mujeres para que hablen abiertamente, ni proporcionar nunca datos personales de personas o grupos, sin el consentimiento informado y expreso de los interesados (Drezin y Laney, 2003).
    • Conviene asegurarse de que en los programas encaminados a conseguir la colaboración de los hombres, no se desvíen o sustraigan recursos destinados a las sobrevivientes o los grupos de mujeres. Los programas deben ser objeto de una evaluación continua para evitar que acaben siendo predominantemente masculinos y deben integrarse mecanismos de control a los proyectos (p. ej., mediante la colaboración con grupos de mujeres para garantizar la transparencia) para garantizar que sigan estando centrados en las mujeres (Bott y Guedes, módulo de Prevención, próxima publicación).
    • También conviene asegurarse de que los prestadores de servicios estén preparados para responder a aumentos de la demanda derivados de una mayor concienciación sobre esta cuestión.
  • Adoptar un enfoque participativo que fomente la apropiación y el empoderamiento. Son pocas las iniciativas participativas diseñadas para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas en situaciones de crisis. Debido a que dependen de la colaboración continua de los miembros de la comunidad y organizaciones asociadas, tropiezan con problemas como la constante inestabilidad, la movilidad de las poblaciones, la inexistencia o deterioro de las infraestructuras, la falta de recursos, la corta duración de los ciclos de financiación de donantes y el interés por las necesidades inmediatas (Cooper y Goodsmith, 2010). Muchas campañas basadas en el uso de productos —como paneles o camisetas con el mensaje de la campaña— requieren pocos participantes y consiguen llegar a un gran número de personas en poco tiempo; sin embargo, no dan prioridad a la participación comunitaria ni a la retroinformación en la difusión de sus mensajes (Goodsmith y Acosta, 2011). Las campañas y los materiales desarrollados por la comunidad afectada y con su plena participación gozan de mayor aceptación entre sus miembros, y son capaces de poner en entredicho creencias profundamente arraigadas acerca del rol, la condición y el trato general que se dispensa a las mujeres y las niñas (Michau, 2007).

ENFOQUE PARTICIPATIVO

ENFOQUE NO PARTICIPATIVO

Comunicación horizontal/transversal

entre participantes

Comunicación vertical desde arriba hacia abajo,

desde los emisores hacia los receptores

Proceso de diálogo y participación

democrática

Campaña de movilización a corto plazo,

sin capacitación

Proceso de cambio sostenible

a largo plazo

Planificación a corto plazo y

soluciones rápidas

Empoderamiento y toma de decisión

colectivos

Cambio de comportamiento individual

Con la comunidad

Para la comunidad

Específico en cuanto a contenido, lenguaje

y cultura

General y de amplio espectro

Centrado en las necesidades de las personas

Centrado en las exigencias de los donantes

Apropiación por parte de la comunidad

Acceso basado en factores sociales

políticos y económicos

Concienciación

Persuasión a corto plazo

Fuente: extracto de Cooper y Goodsmith, 2010, p. 6.

  • Basar la programación y las intervenciones en un minucioso análisis de la situación y el contexto. Esto es imprescindible para entender la cultura, las normas, las políticas, las creencias y las prácticas locales relativas al género y a la violencia contra las mujeres y las niñas, así como para identificar los factores específicos de riesgo y protección relacionados con los agresores y las víctimas de cada contexto (Comisión de Mujeres para Mujeres y Niños Refugiados, 2005; Paluck y Ball, 2010a).
  • Asegurarse de que las actividades estén basadas en la teoría y la investigación y sean parte o se incorporen a una programación humanitaria más amplia, siempre que sea posible.
  • Reconocer que impulsar un cambio social es un proceso a largo plazo. La tarea de transformar creencias arraigadas es un proceso lento y gradual que requiere mucho trabajo y se logra con el paso del tiempo. No es siempre un proceso lineal, sino que a veces se retrocede antes de que se puedan observar nuevos progresos. Las comunidades y las personas deben ser respaldadas a lo largo de este proceso de forma que se sientan facultadas para ello, que se respete y facilite el proceso natural hacia el cambio y se favorezca la adopción de comportamientos alternativos (Michau, 2007)
  • Reforzar los mensajes por medio de distintas estrategias y de la repetición. Ninguna actividad debería realizarse de forma aislada o como enfoque “independiente”. Los estudios revelan que el cambio ocurre cuando se realizan, de forma coherente, intervenciones coordinadas y sostenidas de varios componentes a lo largo del tiempo. Con este tipo de enfoque multidimensional, “la suma potencial de un enfoque coordinado es mucho mayor que el número de acciones individuales” (Lang, 2012). Repetir las mismas ideas utilizando distintos medios de comunicación permite crear conciencia, desarrollar capacidades e instaurar gradualmente el clima que propicia el cambio (Michau, 2007). Los mensajes deben evitar siempre la explotación, la estigmatización, los estereotipos y el sensacionalismo.
  • Supervisar y evaluar atentamente los resultados de todas las intervenciones a lo largo del tiempo para garantizar la eficacia de los programas y reducir al mínimo los resultados no deseados que contribuyen o agravan los riesgos que afrontan las mujeres. La labor en favor del cambio social debería definir objetivos claros y medibles, y evaluar su eficacia mediante medidas de referencia, indicadores, la recopilación de datos y mecanismos de supervisión. (Adaptado de Harvey et al., 2007).

Véase el apartado sobre supervisión y evaluación del módulo Campañas.

Véase el sistema de gestión de datos sobre violencia de género (GBV IMS)

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