ESCAPE RAPIDO DE SITIO

General

  • El sector de la seguridad comprende todas las instituciones y otras entidades que tienen un papel a la hora de garantizar la seguridad del Estado y su población. Incluyen actores estatales de la seguridad (por ejemplo, policía, fuerzas armadas y servicios de inteligencia), así como organismos de gestión y supervisión (por ejemplo, los ministerios de interior y de defensa). Los actores no estatales de la seguridad pueden incluir a las autoridades tradicionales y a los civiles que trabajan para empresas de seguridad privadas. En situaciones de conflicto en que se despliegan misiones de mantenimiento de la paz, los actores de la seguridad también comprenden al personal de mantenimiento de la paz y los efectivos desplegados para respaldar a la policía civil.
  • Por la propia naturaleza del conflicto, la capacidad del gobierno para proteger a su pueblo se ve comprometida gravemente. Por consiguiente, en las primeras etapas de la intervención humanitaria, el objetivo de los trabajadores humanitarios, tanto dedicados a la violencia contra las mujeres y las niñas como a otros fines, a menudo se centra en encontrar soluciones de seguridad inmediatas y prácticas para las necesidades de protección de las mujeres y las niñas. Una vez se ha restaurado un nivel razonable de paz, la atención se puede desplazar a medidas más extensivas dirigidas a desarrollar la capacidad del sector de la seguridad en su conjunto para evitar la violencia contra las mujeres y las niñas y darle respuesta, como se expone a continuación.
  • Las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre las mujeres, la paz y la seguridad han infravalorado la responsabilidad de los actores del sector de la seguridad en la prevención y la respuesta a la violencia contra las mujeres y las niñas en situaciones de conflicto y posteriores al conflicto. Sin embargo, la experiencia en conflictos de todo el mundo ha mostrado que entre los culpables de la violencia contra las mujeres y las niñas puede haber miembros del sector de la seguridad, como fuerzas armadas y de seguridad oficiales, grupos paramilitares, grupos armados no estatales, personal humanitario y de mantenimiento de la paz y civiles que trabajan en empresas de seguridad privada (Bastick et  al., 2007). Por lo tanto, sensibilizar a los actores del sector de la seguridad sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, así como garantizar sistemas de rendición de cuentas para los responsables de esta violencia, puede ser una estrategia crucial para reducir el riesgo de este tipo de violencia en situaciones de conflicto.