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General

Fuente: UNFPA, 2012, Gestión de Programas contra la Violencia de Género en Situaciones de Emergencia: Guía Complementaria de Aprendizaje Virtual, p.  83.

  • La violencia contra las mujeres y las niñas puede tener consecuencias muy duraderas de orden psicológico y social. Entre los trastornos psicológicos y mentales que pueden sufrir las sobrevivientes figuran: las angustias no patológicas (como el miedo, la tristeza, la ira, el autorreproche, la vergüenza o el sentimiento de culpabilidad), la depresión, los trastornos de ansiedad (incluido el trastorno por estrés postraumático), los trastornos de la alimentación, los trastornos psicóticos, el abuso de alcohol o de otras sustancias, así como las ideas suicidas y las autolesiones (extracto y adaptado de UNFPA, 2012; OMS, 2012). Las consecuencias sociales para las sobrevivientes incluyen: la estigmatización, la exclusión social, la discriminación, el rechazo de la familia o de la comunidad y una mayor pobreza relacionada con todos estos factores (OMS, 2012). Mientras que algunas sobrevivientes son capaces de recuperarse gracias a mecanismos personales de adaptación, otras muchas pueden necesitar apoyo adicional. El apoyo psicosocial puede redundar positivamente en las sobrevivientes al facilitarles la recuperación y permitirles reanudar su vida social (UNFPA, 2012).
  • Todas las medidas para ayudar a las sobrevivientes a mitigar las consecuencias personales resultantes de su exposición a la violencia deben reconocer y afrontar el hecho de que la violencia contra las mujeres y las niñas es un problema social y cultural, y que la forma en que se trata a las mujeres y a las niñas en sociedad no sólo aumenta su riesgo de sufrir actos de violencia sino que también dificulta la gestión de estas consecuencias. (Véase Astbury, 2006.)
  • En resumen, las intervenciones psicosociales relativas a la violencia contra las mujeres y las niñas en situaciones de conflicto y posteriores a los conflictos deberían tratar de promover:
    • La recuperación, a nivel personal, familiar y comunitario mediante la recuperación de la confianza y los mecanismos de adaptación.
    • El empoderamiento, trabajando de forma realista y con seguridad para fortalecer el papel de la mujer en la adopción de decisiones y mejorar su acceso a las oportunidades económicas.
    • La aceptación, garantizando que las sobrevivientes y sus hijos sean incluidos y respaldados por sus comunidades (extracto del Comité Internacional de Rescate, 2012).
  •  La siguiente tabla expone algunas de las intervenciones clave que deben tenerse en cuenta. 

Extracto de OMS, 2012, Mental Health and Psychosocial Support for Conflict-Related Sexual Violence: Principles and Interventions.