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Agua, saneamiento e higiene

  • El agua potable, el saneamiento adecuado y las buenas prácticas de higiene son aspectos fundamentales para asegurar la supervivencia en todas las etapas de una emergencia. A menudo, las mujeres y las niñas se ven desproporcionalmente afectadas en el acceso al agua y al saneamiento. Ellas suelen ser mayoría en las poblaciones desplazadas y son quienes se encargan de ir a buscar el agua para beber, cocinar y asearse. En algunas culturas, la distribución de la poca comida y agua potable disponibles se realiza dando prioridad a los hombres y dejando a las mujeres sin la cantidad suficiente para sus necesidades diarias (IASC, 2005).
  • Una planificación inapropiada de la distribución del agua y del saneamiento puede contribuir a que se incremente el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas. Por ejemplo, las instalaciones sanitarias comunitarias y/o el acceso al agua pueden encontrarse a gran distancia de las casas e incrementar la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a sufrir agresiones sexuales. Asimismo, la tensión entre la población local y las comunidades de refugiados/desplazados sobre los recursos hídricos puede provocar actos de violencia contra los refugiados/desplazados en los puntos de agua (IASC, 2006). Cuando los recursos los gestionan o distribuyen las autoridades, también existe la posibilidad de que se produzcan abusos. Pueden llegar, por ejemplo, a exigir favores sexuales como pago por el acceso a los recursos.

Cuestiones claves en el acceso al agua, al saneamiento y a la higiene

  • Las Directrices del IASC sobre la violencia por motivos de género (pp. 46-48) y la hoja del AdR de violencia de género sobre Agua, saneamiento e higiene proporcionan las directrices y recomendaciones para evitar la violencia contra las mujeres y las niñas en la planificación de los recursos de agua, saneamiento e higiene. Además, el Manual sobre cuestiones de género del IASC (pp. 108-109) proporciona una lista para la correcta planificación de los servicios de agua, saneamiento e higiene con respecto a la igualdad de género que podría ayudar a reducir el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas.
  • Para reducir al mínimo esos riesgos, es esencial contar con la participación de las mujeres en los programas de abastecimiento de agua y saneamiento. El diseño de los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento se deben basar en las necesidades de diferenciación de sexos y en la evaluación de los potenciales riesgos para la seguridad. Además de un mejor diseño, también puede ser necesario llevar a cabo otras cuestiones, como proporcionar escoltas, acompañamiento o establecer trayectos en grupo, entre otros.