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Coordinación de refugios y campamentos y gestión de campamentos

  • De tenerse en cuenta los riesgos específicos de las mujeres y personas transgénero en la planificación de zonas y refugios, podrían evitarse muchos de los casos de violencia sexual que tienen lugar en campamentos. Es imprescindible adoptar un enfoque sensible a las cuestiones de seguridad y género para garantizar la construcción y el mantenimiento de refugios que sean seguros y apropiados para las mujeres, las niñas y las comunidades en su conjunto. Tal como describen las hojas de sugerencias sobre esta cuestión, los sistemas de coordinación y gestión de refugios y campamentos deberán incluir siempre a representantes de mujeres de la comunidad afectada y de las organizaciones locales, en particular representantes de las poblaciones marginadas, como las mujeres LBT, las mujeres con discapacidades, las minorías étnicas y religiosas, las mujeres indígenas, las jóvenes y las adolescentes.

Cuestiones claves para la coordinación de refugios y campamentos y gestión de campamentos

  • Las Directrices del IASC sobre la violencia por motivos de género (pp. 54-55) y la hoja del AdR de violencia de género sobre la coordinación de refugios y campamento y gestión de campamentos proporcionan las directrices y recomendaciones fundamentales para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas mediante la planificación de refugios y la gestión de campamentos. Asimismo, se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones a la hora de construir y gestionar campamentos para refugiados y personas internamente desplazadas:
  1. Seguridad y diseño del campamento
    1. Asegurar que el diseño del campamento sea culturalmente apropiado. Por ejemplo, en algunos contextos puede no estar bien visto culturalmente el hecho de colocar a mujeres solteras o viudas en un grupo y separarlas de otros miembros de la comunidad.
    2. Proporcionar alojamiento separado para niñas no acompañadas hasta que se pueda hallar una solución de acogida (ACNUR, 2003).
    3. Consultar con las ONG locales del colectivo de LGBTI y considerar los riesgos específicos a los que se enfrentan esas personas en los campamentos. Los refugios, lavabos, instalaciones sanitarias y otras instalaciones que estén segregados por género excluyen a los que no encajan claramente con los géneros masculino o femenino, o a aquellos que no están legal o públicamente reconocidos como personas del género con el que comúnmente se les identifica. Cuando esto sucede, es posible que se les niegue un refugio seguro junto a otras mujeres y que se vean forzadas a compartir refugio con hombres, lo que incrementa su riesgo de agresión, acoso y abuso. Nepal ha reconocido la categoría de tercer género y ahora dispone de lavabos apropiados (véase Knight, 2012b); acciones similares a estas resultarían muy útiles en algunas localizaciones para asegurar la inclusión y seguridad de todos los individuos, pero es necesario un mayor estudio antes de establecer recomendaciones específicas.
    4. Considerar los riesgos específicos a los que se enfrentan los hogares para chicas. Garantizar que se tomen las medidas de protección adecuadas, como material de construcción resistente o cerraduras y proporcionar un acceso seguro a los servicios. Consultar a las chicas adolescentes sobre el diseño, seguridad y gestión de los refugios y campamentos (Schulte y Rizvi, 2012).
    5. Considerar las necesidades específicas de las mujeres y las niñas con discapacidades. Garantizar que el diseño del campamento tenga en cuenta la accesibilidad a los servicios básicos para aquellas personas que padezcan alguna discapacidad (Human Rights Watch, 2010).

2. Organizar un sistema de protección policial y de patrullas de seguridad en el campamento. Asegurarse de que la policía reciba formación regular para que puedan convertirse en socios eficaces en la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas (ACNUR, 2003). Implicar a la comunidad en la formación de equipos de “vigilancia comunitaria” formados por hombres y mujeres que supervisen y presten ayuda a aquellos grupos en riesgo. Planificar el diseño y la ubicación de refugios para fomentar la cohesión de la comunidad y el sentimiento comunitario (Consejo Noruego para los Refugiados, 2008). En emplazamientos de misiones de paz, lograr el compromiso de las fuerzas de paz para facilitar patrullas de seguridad, especialmente a pie.

 

 

Resolución 2106 (2013) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 

Reitera su petición para el cese inmediato de todas las partes en contextos de conflicto armado de todos los actos de violencia sexual y hace un llamamiento a que todas las partes creen y pongan en práctica compromisos para combatir la violencia sexual, cuyas bases deberían incluir, entre otras, la creación de órdenes claras a través de las cadenas de mando para que prohíban la violencia sexual y adecuar la responsabilidad en caso de incumplir dichas órdenes, la prohibición de la violencia sexual en los Códigos de Conducta, manuales militares o policiales de campo o equivalentes y desarrollar y poner en práctica compromisos específicos sobre la investigación oportuna de los presuntos abusos. Asimismo, pide a todas las partes implicadas en un conflicto armado que cooperen, en el marco de dichos compromisos, con el personal de las misiones de las Naciones Unidas que supervisan su aplicación, y solicita a las partes que designen a un representante responsable de alto nivel para asegurar el cumplimiento de tales compromisos (Párr. disp. 10).

 

Véase también el apartado sobre seguridad.

 

Ejemplo: Las misiones de paz en Chad, en la RDC, en Darfur y en Haití prestan apoyo a las actividades de asistencia humanitaria del ACNUR y de la OCAH en campamentos de refugiados y de personas internamente desplazadas. Las fuerzas de paz colaboran con la policía nacional para crear servicios de escolta y patrullas de vigilancia y en la creación de comités de seguridad en los campamentos. En el este de Chad, un destacamento integrado de seguridad (conocido por sus siglas en francés: DIS52), creado con el apoyo de la MINURCAT y supervisado por la Policía de las Naciones Unidas, mejoró la seguridad en los campamentos de refugiados y personas internamente desplazadas gracias a un sistema rutinario de patrullas a pie y en moto. En los campamentos de desplazados de Darfur, las patrullas supervisan las instalaciones día y noche y el descenso en las agresiones a mujeres se atribuye a la presencia de las fuerzas de paz de la UNAMID, que actúan además como escoltas de las mujeres cuando realizan labores en el campo o van a buscar leña. Para responder al incremento de la inseguridad en los campamentos de desplazados de Haití tras el terremoto de enero de 2010, la Policía de las Naciones Unidas, las fuerzas militares de paz y la policía nacional establecieron un mecanismo de seguridad las 24 horas en los seis principales campamentos. Además, las patrullas de género y de seguridad móvil operan en otros 70 campamentos. Estos mecanismos han demostrado ser eficaces, especialmente a la hora de proteger a las mujeres frente a las agresiones sexuales.

Fuente: extracto del DOMP/DAAT, 2010.

 

3. Tener en cuenta las actitudes de la población local (anfitriona) hacia las personas que viven en los campamentos. Algunos miembros de la comunidad de acogida pueden sentir resentimientos hacia los refugiados/desplazados debido a la ayuda que reciben o por utilizar sus recursos, y esta tensión puede desembocar en violencia. Cooperar con la comunidad de acogida para aliviar las tensiones y, si es posible, destacar los beneficios de garantizar la seguridad para la población de los campamentos (Consejo Noruego para los Refugiados, 2008). 

4. Registrar a todos los refugiados/desplazados individualmente y proporcionar tarjetas de registro individuales. Muchas mujeres se ven forzadas a mantener relaciones forzadas o abusivas cuando sólo se registra o se les da tarjeta de racionamiento a los cabezas de familia varones. Se debe intentar proporcionar tarjetas de registro individuales para cada miembro de la familia y asegurar así que se registra a todas las mujeres y niñas y que estas reciben los servicios adecuados (ACNUR, 2003).

5. Asegurar la formación y la responsabilidad de todo el personal de coordinación y gestión de refugios y campamentos.

  1. Asegurarse de que todo el personal de la agencia y de gestión del campamento haya recibido la formación oportuna sobre prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas y que comprenden los riesgos específicos a los que estas se enfrentan.
  2. Exigir que el personal reciba la formación y que firme los códigos de conducta aplicables.
  3. Contratar y formar a personal femenino para que trabaje en la gestión del campamento.
  4. Informar claramente a la comunidad del campamento sobre los procedimientos que existen para formular quejas sobre los trabajadores humanitarios, las fuerzas de paz y el personal de seguridad, incluidas quejas relacionadas con casos de explotación y abuso sexuales. Asegurarse de que todos los miembros del personal lleven una identificación con su nombre y cargo (Consejo Noruego para los Refugiados, 2008). 

6. Resolver los problemas sobre sostenibilidad. Asegurarse de que la construcción de refugios para los recién llegados no agote los recursos medioambientales de los alrededores del campamento (como la tala de árboles locales u otros recursos para construir refugios), lo que podría incrementar las tensiones entre la comunidad local y con ello el riesgo de violencia.

a. Proporcionar acceso inmediato al material del refugio mediante un suministro directo a corto plazo y/o un sistema de cupones.

b. Utilizar contextos educativos formales e informales para aprender técnicas de construcción de refugios sostenibles, incluso exigir el uso de material sostenible para la construcción de nuevas estructuras humanitarias (Comisión de Mujeres Refugiadas, 2011).

7. Sopesar los pros y los contras de la reubicación de emergencia. En ciertos momentos puede surgir la necesidad de trasladar a las mujeres o niñas más vulnerables a otros emplazamientos más seguros, como en zonas urbanas o en otros campamentos, para evitar que sufran agresiones. No obstante, dicha reubicación puede romper las redes sociales de las mujeres y no garantiza su seguridad en las nuevas ubicaciones. Se debe consultar con todas ellas la cuestión de la reubicación y deben participar plenamente en esta decisión (Comisión de Mujeres para Mujeres y Niños Refugiados, 2006b).

 

Estudio de caso: Mujeres refugiadas que participan en la gestión de los campamentos 

En Sierra Leona, el ACNUR desarrolló un sistema de participación de los refugiados en ocho campamentos para asegurarse de que estos pudiesen expresar sus puntos de vista y sus preocupaciones al ACNUR, al gobierno y a los colaboradores. Por medio de diferentes debates con los refugiados, quedó patente que existían importantes cuestiones que el personal del ACNUR o de gestión del campamento no estaba tratando adecuadamente. Por ejemplo, las mujeres refugiadas indicaron que muchas de las decisiones las tomaban los hombres y que los maridos se encargaban de recoger y custodiar los artículos que les correspondían a cada uno de los hogares, incluidos los artículos comestibles y no comestibles.

Se estableció un nuevo sistema de representación en el que dichas posiciones se reservaban a las mujeres del Comité Ejecutivo de Refugiados, y se creó un subcomité sobre violencia de género en el que se supervisaban las actividades de la pareja y se fomentaba el bienestar de la mujer.

El nuevo sistema permitió lograr una amplia participación femenina en la gestión del campamento y mejoró la transparencia y la responsabilidad en el suministro de servicios. Se informó a las mujeres refugiadas de sus derechos y se les dio mayor poder para gestionar sus propios recursos. Aunque el número de mujeres que participaban en el comité del campamento era bajo (a pesar de la campaña de sensibilización realizada durante dos años), en la mayoría de los campamentos la participación de las mujeres en la administración del campamento y en otras actividades se incrementó en un 45 por ciento.

 

Fuente: adaptado del Manual sobre cuestiones de género del IASC, 2006, p. 33).

 

Herramientas adicionales: 

Para una lista de control que evalúe la igualdad de género en la selección, diseño, construcción y/o asignación de los refugios, véase la página 102 del Manual sobre cuestiones de género en la acción humanitaria, del Comité permanente entre organismos, 2006.

Consejo Noruego para los Refugiados, 2008. Camp Management Toolkit, Chapter 10: Prevention of and Response to Gender-Based Violence, pp. 319-323. Estas páginas de materiales especiales del Consejo Noruego para los Refugiados se centran en la planificación de los emplazamientos y de los refugios concebidos para la protección junto con los sistemas de protección comunitarios.

Schulte, J. y Rizvi, Z., 2012. In Search of Safety and Solutions: Somali Refugee Adolescent Girls at Sheder and Aw Barre Camps, Ethiopia. Nueva York: Comisión de Mujeres Refugiadas.

The National Center for Transgender Equality, 2011. Making Shelters Safe for Transgender Evacuees. Teniendo en cuenta las particulares dificultades a las que se enfrentan los transexuales desplazados, las organizaciones NCTE, Lambda Legal y National Gay and Lesbian Task Force han creado esta sencilla guía para ayudar a los refugios a adaptar espacios para las personas transexuales.

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 2011. El trabajo con personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales durante el desplazamiento forzado. Suiza: ACNUR. Este documento proporciona una guía a la hora de establecer las necesidades del colectivo de LGBTI en los casos de los desplazados.

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