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Garantizar una supervisión básica de la seguridad

  • Las Directrices del IASC sobre la violencia por motivos de género presentan acciones relevantes para el sector de la seguridad en fases tempranas de una situación de emergencia, y ponen el acento en la importancia de nombrar a coordinadores del sector de la seguridad para participar en los mecanismos de coordinación que combaten la violencia contra las mujeres y las niñas. Incluso en las fases tempranas de la respuesta humanitaria, los expertos en violencia contra las mujeres y las niñas pueden empezar a colaborar con los actores de la seguridad en favor de la implantación de servicios seguros y éticos, e implicarse en la promoción, entre los líderes relevantes, del desarrollo de capacidades del sector de la seguridad.
  • Durante una situación de emergencia, la prioridad es garantizar que haya suficientes profesionales de la seguridad sobre el terreno para supervisar la seguridad de la población afectada. Las responsabilidades clave planteadas en las Directrices del IASC sobre la violencia por motivos de género incluyen:

1. Animar a las autoridades a reforzar la seguridad, así como las estructuras de ley y orden, en las áreas afectadas:

  • garantizar que existe un número adecuado de efectivos policiales y de seguridad adecuadamente capacitados y que rindan cuentas por sus acciones;
  • establecer objetivos e indicadores de seguridad a corto plazo para unos mínimos de prevención y respuesta ante la violencia contra las mujeres y las niñas;
  • desarrollar estrategias para efectuar una supervisión de la seguridad orientada a identificar áreas de alto riesgo y otros problemas de seguridad;
  • cuando sea necesario, solucionar las necesidades de desarrollo de capacidades en términos de capacitación de los efectivos de seguridad en cuestiones de derechos humanos básicos y violencia contra las mujeres y las niñas, así como en la respuesta a estos incidentes.

2. Establecer estrategias basadas en la comunidad para mejorar la seguridad, combinando una presencia específica y activa alrededor de “zonas de riesgo” concretas con una presencia menos rutinaria y más amplia y móvil que dé, tanto a las personas protegidas como a los potenciales delincuentes, la impresión de que “siempre hay alguien cerca”. Las tácticas podrían incluir: 

  • programas de vigilancia y/o grupos de seguridad en las comunidades;
  • patrullas de seguridad;
  • centros comunitarios, centros de mujeres o refugios seguros;
  • presencia fuerte y constante del personal internacional de protección en las comunidades (campamentos, poblaciones).

3. Promover el desarrollo de la confianza entre la policía/fuerzas de seguridad y la comunidad:

  • incrementando el número de mujeres policía;
  • facilitando las reuniones y el intercambio de información entre los efectivos de seguridad y la comunidad.

4. Coordinarse con todos los socios en materia de seguridad para difundir información sobre la disponibilidad y el valor de los servicios de respuesta a la violencia sexual.

5. Proporcionar seguridad a las sobrevivientes cuando denuncien incidentes a la policía y/o a otros cuerpos de seguridad:

  • respetar siempre la confidencialidad, los derechos, las decisiones y la dignidad de la sobreviviente, garantizando que participe en todas las decisiones o acciones que se tomen respecto a su protección;
  • llevar a cabo las entrevistas en espacios privados y, preferiblemente, con entrevistadoras;
  • garantizar que se aplican protocolos para las remisiones a otros sectores, en particular los relativos a los refugios seguros;
  • operar en colaboración con líderes culturales, autoridades y grupos de mujeres para contrarrestar la estigmatización y la culpabilización de la víctima.

6. Establecer mecanismos para aumentar al máximo la seguridad y la protección de todos aquellos que prestan ayuda y asistencia a las sobrevivientes, en particular los trabajadores humanitarios y los miembros de la comunidad.

7. Proporcionar al mecanismo de coordinación contra la violencia de género directrices sobre cómo evitar futuros incidentes de violencia sexual. Para tal fin, es necesario supervisar y analizar la seguridad mediante una red de contactos, la información casuística y la recopilación de datos sobre incidentes de violencia sexual denunciados.