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Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM)

  • Durante la fase crítica de una situación de emergencia, la prioridad consiste en ofrecer un Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM) a fin de atender las necesidades básicas de salud (incluido el asesoramiento básico) y de mitigar los efectos negativos a largo plazo de la violencia sobre los sobrevivientes. Una vez superada la fase aguda y a medida que se avance hacia la fase posterior al conflicto y la recuperación, los programas pueden pasar a centrarse en soluciones más duraderas, mediante la capacitación del sector de la salud, que permitan aportar una respuesta integral a la violencia contra las mujeres y las niñas.
  • El PSIM es una serie coordinada de acciones prioritarias diseñadas para prevenir y controlar las consecuencias de la violencia sexual contra las mujeres y las niñas, prevenir la morbilidad y mortalidad relacionadas con la salud reproductiva, reducir la transmisión del VIH y planificar servicios integrales de salud reproductiva en las fases tempranas de una situación de emergencia (IASC, 2005; Comisión de Mujeres Refugiadas, 2006, revisado en 2011).
  • El PSIM sienta las bases para crear programas de salud sexual y reproductiva durante y después de un conflicto. Debe implementarse al desatarse la situación de emergencia y ha de proseguirse y consolidarse junto con servicios integrales de salud sexual y reproductiva, durante las crisis prolongadas y las fases de recuperación (Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre salud reproductiva en situaciones de crisis, 2009). El PSIM incluye poner en marcha actividades de sobrevivencia y acciones que prevengan enfermedades, traumatismos y discapacidades, especialmente entre las mujeres y las niñas. Por consiguiente, el PSIM cumple con los criterios para salvar vidas del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) (Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre salud reproductiva en situaciones de crisis, 2009).
  • El PSIM puede implementarse sin tener que llevar a cabo nuevas evaluaciones de las necesidades, dado que existen pruebas documentadas que justifican su utilización. Ahora bien, el PSIM ha de ser implementado por personal capacitado y de forma coordinada (Comisión de Mujeres Refugiadas, 2003).
  • Es importante que la implementación del PSIM incluya intervenciones programáticas dirigidas a adolescentes y subgrupos vulnerables como los huérfanos, los adolescentes separados de sus familias, los adolescentes a cargo de sus familias, los marginados y los niños relacionados con fuerzas y grupos armados (UNFPA y Save the Children, 2009). Las intervenciones programáticas del PSIM dirigidas a adolescentes deberían incluir actividades básicas de prevención, mecanismos de coordinación multisectorial que cuenten con la participación de los adolescentes y servicios orientados a estos (UNFPA y Save the Children, 2009).
  • La implementación del PSIM también debe incluir intervenciones programáticas dirigidas amujeres y niñas marginadas, que tengan en cuenta su orientación sexual, su identidad de género, su edad, su origen étnico o su religión. Por ejemplo, todas las mujeres transgénero del mundo son objeto de agresiones sexuales y físicas debido a su identidad de género. No sólo eso sino que también se les niega el acceso a los servicios que están disponibles para otras sobrevivientes (ACNUDH, 2011).
  • Los objetivos y las actividades presentados a continuación constituyen la base del proceso de implementación:

Objetivo

Actividades

Identificar una o varias organizaciones y personas para facilitar la coordinación e implementación del PSIM.

 

  • Garantizar la presencia de un coordinador sanitario dentro del equipo de coordinación de cuestiones sanitarias.
  • Garantizar que los campamentos y las entidades de implementación nombren a coordinadores sanitarios.
  • Garantizar la disponibilidad y la utilización del material orientativo para la implementación del PSIM.

 

Prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas y prestar la asistencia oportuna a las sobrevivientes.

  • Garantizar la existencia de sistemas y mecanismos de protección que permitan proteger a las poblaciones desplazadas de la violencia contra las mujeres y las niñas.
    • Garantizar una respuesta médica estándar para las sobrevivientes de la violencia sexual contra las mujeres y las niñas; esto incluye: la opción de la anticoncepción de emergencia, los tratamientos preventivos de ITS, la profilaxis posterior a la exposición para prevenir la transmisión del VIH, las vacunas contra el tétanos y la hepatitis B y el cuidado de las heridas, si procede.
    • Garantizar privacidad y confidencialidad al sobreviviente.
    • Garantizar la presencia de trabajadores sanitarios o acompañantes del mismo sexo y del mismo idioma que el sobreviviente durante el examen médico, o de un amigo o pariente cuando el sobreviviente lo desee.

 

Reducir la transmisión del VIH.

  • Velar por que se respeten las medidas universales de precaución contra el VIH y el SIDA.
  • Garantizar la disponibilidad de preservativos gratuitos.
  • Garantizar transfusiones de sangre seguras.

 

Prevenir el exceso de morbilidad y mortalidad neonatal y materna.

  • Proporcionar paquetes para partos asépticos a todas las embarazadas y parteras para propiciar partos asépticos en el hogar.
  • Proporcionar paquetes de parto al personal de obstetricia (de UNICEF o equivalentes) para facilitar partos asépticos y seguros en los establecimientos de salud.
  • Poner en marcha un sistema de remisión para gestionar las emergencias obstétricas.

 

Planificar la prestación de servicios integrales de salud reproductiva dentro de la atención primaria.

  • Reunir información básica de antecedentes médicos.
  • Identificar lugares para la futura prestación de servicios integrales de salud reproductiva.
  • Evaluar al personar e identificar protocolos de capacitación.

Extracto/adaptado de: IASC, 2005, Directrices para las intervenciones relacionadas con la violencia por motivos de género en las emergencias humanitarias, p. 63 y Comité Internacional de Rescate, 2012, GBV Emergency Response and Preparedness: Participant Handbook, pp. 46-47.

  • Es fundamental supervisar la implementación del PSIM. Si bien los socios del ámbito de la violencia contra las mujeres y las niñas no son directamente responsables de las actividades de supervisión, deben conocer sus principales elementos, que se resumen en la siguiente herramienta:

 

 

Ejemplos: El personal de una clínica de Darfur Septentrional distribuyó anticoncepción de emergencia a las parteras de un pueblo además de un folleto (en árabe), desarrollado por el coordinador PSIM, sobre los motivos y los medios de los que disponen las mujeres y las niñas para obtener atención médica después de una violación. Los comandantes de la Unión Africana (UA) en Darfur Septentrional recibieron información de parte del coordinador PSIM para remitir a los sobrevivientes de violaciones a las clínicas locales, para su tratamiento. Asimismo, la patrulla de policías civiles de la UA (CIVPOL) distribuyó folletos de información (en árabe) sobre los beneficios y la disponibilidad de servicios de atención médica para los sobrevivientes de violencia sexual después de un ataque. En Darfur Septentrional, el coordinador PSIM celebró reuniones con los miembros de la policía civil acerca de la importancia de proporcionar tratamiento clínico a los sobrevivientes de violaciones. En Darfur Occidental, las parteras fueron identificadas como coordinadoras para la protección contra la violencia sexual a las que podían acudir las mujeres internamente desplazadas de forma confidencial, para luego ser remitidas a los servicios de atención médica. En Darfur Septentrional, las parteras tradicionales difundieron mensajes sobre la violencia sexual a la comunidad. En Darfur Meridional, los equipos de atención a las mujeres llevaron a cabo actividades comunitarias de divulgación para los sobrevivientes de la violencia sexual. Algunos organismos se apresuraron en crear centros de mujeres en los campamentos, para proporcionar un lugar seguro a las mujeres y niñas así como un espacio donde los sobrevivientes de violencia sexual pudieran recibir atención integral en total confidencialidad, en un entorno que minimiza el estigma social.

Estas son las principales estrategias que consiguieron que ese programa fuese especialmente efectivo y que podrían adaptarse para ser usadas en otros programas:

Los servicios de salud distribuyeron información sobre anticoncepción de emergencia en el idioma local.

La policía participó en la remisión temprana de los sobrevivientes de violaciones.

El personal competente distribuyó información sobre la violencia sexual y los servicios de atención disponibles.

Se identificaron distintos coordinadores basándose en quién se había ganado el respeto y el acceso a la comunidad.

Fuente: Extracto de la labor realizada por el equipo sobre el terreno de la Comisión de Mujeres Refugiadas entre 2005 y 2006. Comisión de Mujeres para Mujeres y Niños Refugiados, 2006, Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM) para la Salud Reproductiva en Situaciones de Crisis: Módulo de Educación a Distancia, revisado en 2011.

Herramientas adicionales

 Para obtener información completa sobre el PSIM, véase el sitio web de la Comisión de Mujeres Refugiadas.

Véanse también los estudios de caso relacionados con la implementación del PSIM.

Para consultar material de capacitación sobre el PSIM, véase: Comisión de Mujeres Refugiadas, 2006 (revisado en 2011), Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM) para la Salud Reproductiva en Situaciones de Crisis: Módulo de Educación a Distancia.

Consulte los materiales especiales para operaciones de emergencia de los equipos de respuesta a la violencia de género (Comité Internacional de Rescate). Disponibles en varios idiomas.

Véase UNFPA y Save the Children, 2009, Herramientas de Salud Sexual y Reproductiva para Adolescentes en Contextos Humanitarios, PSIM: Hoja de Datos sobre los Adolescentes y la Violencia Sexual.