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Generalidades

Los servicios de promoción que ofrecen los refugios permiten a las mujeres abandonar a sus agresores y evitar más violencia. Las actividades de promoción se realizan con cada una de las sobrevivientes y también a través de sistemas de respuesta coordinada para asegurar que la mujer recibe todo el apoyo que necesita de los sectores y departamentos pertinentes (por ej. salud, justicia, seguridad, bienestar social). Los servicios de promoción de los refugios ayudan a las mujeres a avanzar hacia el logro de sus metas. Para ello las ayudan a recurrir y acceder a distintos servicios legales, económicos, de salud, y vivienda que son cruciales para que tengan una vida independiente y se protejan de más maltrato, y las vinculan con proveedores de servicios para cubrir sus necesidades y las de sus hijas(os).

El uso de promoción individual, junto con respuestas comunitarias coordinadas contra la violencia hacia la mujer es ampliamente aceptado como práctica promisoria. El modelo reúne a personas y organizaciones de varios sectores (por ej. salud, policía, justicia, servicios de refugio y protección, escuelas y otras instituciones educativas, y grupos religiosos o culturales, entre otros) para planificar y desarrollar enfoques locales que promuevan respuestas oportunas y sensibles para las víctimas de violencia. Con frecuencia se necesita participación, intercambio de información y colaboración entre varios profesionales y organizaciones para satisfacer la variedad de necesidades que tienen las sobrevivientes de violencia. (Secretaría de OSCE, 2009; Seftaoui J. (Ed.), 2009).

Los modelos de respuesta coordinada son similares para muchas formas de violencia, requieren que varios actores (generalmente a nivel local y, a veces, nacional) establezcan procesos y protocolos para promover la seguridad de las mujeres y las niñas en la comunidad y apoyen el acceso a los servicios que necesitan quienes escapan de la violencia.

Para contribuir a este modelo los refugios de mujeres pueden asegurar que el sistema utilice un análisis sensible al género para revisar los casos; disipar mitos y educar a los otros socios para promover un enfoque centrado en la sobreviviente; y ayudar a adquirir un compromiso compartido de priorizar la seguridad de las mujeres y la responsabilidad del agresor. Por ejemplo, las trabajadoras de los refugios suelen ser el primer punto de contacto del servicio para una mujer que deja una situación de maltrato. En este contexto, las trabajadoras de los refugios son sumamente conscientes de los riesgos de violencia continua o progresiva que enfrentan las sobrevivientes durante la primera etapa de separación de la relación. Las promotoras de los refugios pueden informar a la policía y al personal de la justicia penal sobre los problemas que pueden surgir durante este período de riesgo, ya que son quienes tienen la función de hacer cumplir las medidas cautelares tales como órdenes de alejamiento y protección.

Con su participación en las Respuestas Comunitarias Coordinadas y los Mecanismos de Derivación, los refugios pueden promover cambios en el acceso o calidad de los servicios (por ej. respuestas y procedimientos) en los sistemas de salud, justicia y servicio social) que se ofrecen a las sobrevivientes como parte del proceso de empoderar a las mujeres para gozar de sus derechos y recursos. La promoción puede ayudar a informar a los proveedores de servicios institucionales, que con frecuencia tienen contacto con las sobrevivientes, sobre los indicadores de abuso y cómo reconocer la violencia contra la mujer, y los ayuda a desarrollar habilidades para evaluar la situación y ofrecer los servicios o derivaciones indicados. Las promotoras de los refugios también pueden apoyar la planificación e implementación de protocolos interagenciales que aseguren que las mujeres tengan acceso a prestaciones y procesos que promuevan su seguridad cuando están involucrados los organismos de justicia penal. (Thelen, 2000).

 Véase más sobre respuestas coordinadas en Principales estrategias para poner fin a la violencia contra las mujeres. Incluye un resumen de las principales estrategias y elementos de estos modelos, lecciones aprendidas y recursos con un enlace al módulo de programación completo.

Tanto la promoción institucional como la promoción individual son parte integral del desarrollo y la implementación continua de las respuestas comunitarias coordinadas. Los proveedores de servicios juegan un papel importante en las respuestas comunitarias coordinadas porque proporcionan información para que los representantes de distintas instituciones entiendan las necesidades de las mujeres maltratadas; promueven y apoyan las respuestas que satisfacen esas necesidades; y mantienen el foco en la seguridad de la mujer y la responsabilidad del agresor.

Los refugios pueden trabajar con otros sistemas e instituciones para asegurar que las estrategias y protocolos se cumplan y que las mujeres reciban apoyo y asistencia de promotoras ni bien sean identificadas como víctimas de violencia. Esto suele implicar que se desarrollen protocolos institucionales (por ej. establecidos entre las agencias del orden público y ONG) que promuevan la identificación de víctimas, y apoyen la derivación inmediata a un(a) promotor(a).