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Moderar y gestionar el grupo

Cuando las mujeres participen en el grupo, se les debe informar al comienzo los componentes claves del grupo de apoyo para que puedan tomar decisiones informadas sobre su participación y sus acciones dentro del grupo. Se puede utilizar o no un contrato de grupo para formalizar el acuerdo de las mujeres relativo a estos temas, teniendo en cuenta que la firma del contrato puede incomodar a algunas mujeres. Independientemente de si se usa un contrato, el grupo (facilitadoras y participantes) debe estar informado y de acuerdo en:

  • Respetar la confidencialidad de la ubicación de la reunión y la información personal de las integrantes del grupo, incluidos sus nombres y cualquier otra información personal revelada durante las sesiones. Esto es fundamental para la seguridad de las integrantes y para generar confianza dentro del grupo. Algunos grupos usan nombres ficticios en lugar de sus nombres verdaderos.
  • Los temas jurídicos relacionados con la divulgación. Las integrantes son informadas sobre todo requisito legal relacionado con la divulgación de la información personal de las mujeres (por ejemplo, que las leyes de protección del niño exigen que las facilitadoras notifiquen a las autoridades en los casos donde hay un riesgo grave de daño a la vida o bienestar de un niño u otra persona vulnerable).
  • Las restricciones de comportamiento que no será aceptado en el grupo (por ejemplo, asistir bajo la influencia de sustancias o el uso de violencia).
  • Las reglas y normas del grupo, que pueden ser proporcionadas a las integrantes para su revisión o incluidas como parte de un contrato escrito.

Para lograr un trabajo de grupo eficaz, se deben implementar determinados protocolos y procesos, tales como:

  • Establecer normas y reglas de grupo para crear un ambiente en el cual las participantes logren metas que no hubiesen podido lograr individualmente. Las reglas también pueden:
    • Alentar la interacción grupal predecible.
    • Crear estabilidad y apoyar el desarrollo de confianza, aceptación y respeto a través de comunicación grupal efectiva.
    • Describir patrones de comunicación y coordinación.
    • Servir de guía para el comportamiento acordado (se puede establecer un acuerdo escrito que resultaría especialmente importante si algunas participantes violan las reglas acordadas).
  • Explicar a las participantes al comienzo del grupo cuáles son las reglas y pautas que se usarán para facilitar las discusiones de grupo. Las integrantes del grupo también deben participar en la creación de estas pautas como un ejercicio positivo y de empoderamiento. La participación de las integrantes puede hacer que se sientan más comprometidas con seguir las reglas. Las siguientes son posibles preguntas para facilitar la conversación sobre las reglas:
    • “¿Qué puede ayudarlas a participar totalmente en este grupo?”
    • “¿Qué puede hacerles más fácil para ustedes hablar sobre experiencias personales?"
    • “¿Qué puede evitar que ustedes compartan sus pensamientos y sentimientos?”
    • “¿Qué piensan que incentiva a tener una comunicación abierta?"
    • “¿Qué piensan que desincentiva a tener comunicación abierta?"
  • Informar las normas y reglas que rigen al grupo a cada integrante nueva (si los grupos están abiertos para que las mujeres se unan en cualquier momento) y darles la oportunidad de que agreguen reglas o sugieran modificaciones.
  • Asegurar que haya una regla explícita y estándar que establezca que no se tolerará el menosprecio, el lenguaje o actitudes abusivas (dado que está centrado en cambiar los patrones abusivos) e invitar a las integrantes a determinar cómo se evitará y enfrentará tal conducta.
  • Escribir y presentar las reglas en un rotafolio o papel grande e invitar a las mujeres a que firmen la página para indicar que están de acuerdo con las reglas, a modo de símbolo del compromiso de cada integrante. Este papel se puede exhibir en cada sesión como referencia fácil.
  • Permitir que cada grupo identifique sus propias reglas. Se consideran pautas importantes para el proceso de grupo:
    • Dar a todas una oportunidad para hablar. Cada persona debe evitar dominar la discusión (incluyendo la/s facilitadora/s)
    • Es importante saber escuchar. Escuchar lo que una persona está diciendo antes de hablar. No interrumpir a las demás personas.
    • Hablar desde la experiencia propia.
    • Ser honesta.
    • Dar valor y validar las diferencias y experiencias de las demás personas.
    • Confidencialidad. Todas las conversaciones y contribuciones son confidenciales. Ninguna información personal jamás sale de la habitación sin consentimiento expreso.
    • Ser puntual.
    • Asistir con regularidad y contactar a la facilitadora en caso de no poder asistir a una reunión o si deja el grupo, para explicarle los motivos (Martins, et. al., 2009).

También se hay consideraciones específicas para determinados periodos de las sesiones de grupo:

  • Es importante crear un sentimiento de pertenencia al grupo y confianza mutua durante la fase temprana del grupo de modo que las integrantes se sientan cómodas al hablar sobre sus experiencias personales de abuso. Para esto se necesita cierto tiempo para transmitir información y hacer posible un contacto personal positivo entre las integrantes del grupo, tal como una pausa para café/té/merienda y actividades breves de equipo y para entablar relaciones al comienzo, final o en el medio de sesiones largas, para que las integrantes lleguen a conocerse.
  • A medida que las sesiones de grupo están en marcha, es importante que el grupo evalúe su salud. Un grupo saludable es capaz de sostener conversaciones estimulantes y productivas y las integrantes están motivadas, cooperan y se interesan en las actividades del grupo. Puede ser útil invitar a alguien ajeno para evaluar la salud del grupo.
  • A medida que el grupo se acerca al final de las sesiones (aproximadamente el último mes), es importante recordarle a las integrantes que el grupo está finalizando para ayudarlas a prepararse para el cierre. Se puede ayudar a las integrantes a prepararse para el fin del grupo y que tengan una experiencia positiva cuando termine:
    • Solicitar a las integrantes que compartan las experiencias adquiridas en el grupo.
    • Facilitar un rato de interacción social informal.
    • Describir los aspectos positivos de finalizar el grupo (por ejemplo, la oportunidad de tener un nuevo comienzo).
    • Entregar un certificado de participación que indique los logros de las participantes.
    • Solicitar a las participantes que completen un formulario de opinión. Esto es útil para ayudar a las mujeres a visualizar su progreso durante el tiempo que participaron en el grupo.
    • Incorporar la evaluación de los riesgos y la planificación de la seguridad dentro del proceso de cierre, ya sea durante la última sesión del grupo o en sesiones individuales con las integrantes.
    • Entender que las integrantes del grupo pueden necesitar tiempo para ajustarse a hacer frente a las situaciones sin el grupo e informar a las mujeres sobre las opciones de apoyo en caso que lo necesiten. Esto incluye alentar a las mujeres a que mantengan la amistad entre ellas después que el grupo haya finalizado.
    • 

    Asegurar que las facilitadoras tengan roles y responsabilidades claros y las competencias necesarias

    Los grupos de apoyo del refugio deben ser facilitados por el personal o voluntarias capacitadas que cuenten con experiencia de trabajo con sobrevivientes. Su rol es fundamental para el éxito del grupo.

    El rol principal de las facilitadoras es crear sesiones de grupo seguras, de apoyo e inclusivas. Deben promover un ambiente de cohesión, respeto y estabilidad, seguro y de apoyo, al mismo tiempo que alientan el debate constructivo e interactivo entre las participantes a través de actividades que construyen y cimientan una ambiente de empoderamiento y autoayuda dentro del grupo.

    Las facilitadoras ayudan a conducir la discusión y proporcionan a las integrantes amplias oportunidades para compartir y analizar ideas mientras guían al grupo cuidadosamente a entablar una discusión productiva si la conversación se desvía de los temas relevantes o no sigue las reglas del grupo.

    Las facilitadoras deben hacer uso de sus capacidades, experiencia y conocimiento de la violencia de género, los principios rectores de los refugios y la dinámica de los grupos para:

    • Promover la calidez y aceptación entre las participantes del grupo.
    • Hacer participar a todas las integrantes en el proceso del grupo, y apoyar la inclusión y la participación equitativa.
    • Ayudar a las participantes a entender la dinámica y los procesos del grupo.
    • Ayudar a las mujeres a tener en cuenta lo que están sintiendo y por qué.
    • Alentar a las participantes a compartir sus experiencias, expresar ideas y conversar sobre los distintos aspectos de los temas que surgen de la conversación, tal como derechos básicos, autoestima, reafirmación y límites.
    • Concienciar sobre el crecimiento y cambio individual y del grupo.
    • Ayudar a las participantes a comprender qué significan las conductas y las cuestiones que atañen al abuso doméstico.
    • Brindar información a las integrantes del grupo sobre la violencia y las formas específicas de abuso.
    • Promover el concepto de que la violencia contra las mujeres no es aceptable y es una violación a los derechos humanos.
    • Suministrar información y derivar a otros servicios según sea necesario.
    • Alentar a las integrantes a que tengan un rol activo en la discusión y empoderarlas para que dirijan el trabajo del grupo.
    • Proporcionar apoyo en privado para las integrantes del grupo si es necesario.

    Es mejor tener a dos personas que faciliten los grupos de apoyo, una facilitadora líder que desempeñe la función central y una cofacilitadora que brinde apoyo durante las actividades grupales. Esto puede ser especialmente útil cuando una participante necesita apoyo individual durante una sesión de grupo. En tales casos, la cofacilitadora puede proporcionar apoyo en privado a la mujer mientras que la facilitadora líder permanece con el grupo. Este abordaje también puede ayudar a las cofacilitadoras a aprender y al proceso de los grupos de autoayuda. Puede evitar la necesidad de cancelar un grupo si la facilitadora debe ausentarse por motivos inesperados.

    La líder y la cofacilitadora deben tener los mismos conocimientos y capacitación que el personal del refugio, así como habilidad para el manejo del proceso de grupo. Esto incluye la habilidad de:

    • Planificar y facilitar las sesiones de grupo eficazmente.
    • Comunicar claramente (tanto verbalmente como usando lenguaje corporal positivo), escuchar eficazmente y responder empatéticamente a las integrantes del grupo.
    • Desafiar a las participantes, cuando sea relevante y necesario, no de forma beligerante sino asertiva.
    • Identificar y responder efectivamente a la dinámica y procesos del grupo, tanto negativos como positivos, para manejar el grupo eficazmente y dotar a las participantes del conocimiento que les permita usar los recursos del grupo para lograr sus metas personales. Incluye la ira y el conflicto en el contexto del grupo.

    Las responsabilidades claves de las facilitadoras incluyen:

    • Organizar el grupo, disponer las sesiones, tener en cuenta cualquier necesidad de acceso, movilidad u otras necesidades de participación y preparar los materiales adecuados para cada reunión.
    • Hacer funcionar el programa, explicar las reglas de grupo necesarias y asegurar su cumplimiento, alentar a las participantes a ser responsables de su propia conducta y desafiar los mitos o estereotipos sobre la violencia de género que puedan surgir dentro del grupo.
    • Promover la Seguridad: informar a las integrantes del grupo sobre los procesos disponibles de evaluación de los riesgos y la planificación de la seguridad; identificar y responder a cualquier problema de seguridad que surja durante las discusiones del grupo; y conservar la confidencialidad de la información personal.
    • Apoyar a las participantes: asegurar la diversidad y el acceso justo, de la siguientes maneras:
      • Respetar la diversidad de todas las mujeres.
      • Participar en prácticas antidiscriminatorias y tratar a cada miembro del grupo equitativamente.
      • Reconocer sus necesidades y experiencias individuales.
      • Crear una atmósfera de bienvenida y escuchar a las integrantes del grupo sin juzgarlas.
      • Promover la literatura, enfoques y herramientas diversas y evitar el uso de jerga.
      • Monitorear el acceso al grupo de apoyo para determinar si la participación refleja los datos demográficos de la comunidad local.
      • Reconocer las barreras adicionales que algunas mujeres pueden enfrentar cuando intentan acceder al grupo (por ejemplo, relacionadas con el lenguaje, clase, problemas de salud mental, etc.).
      • Emprender acciones para reducir las barreras identificadas para acceder al grupo de apoyo.
      • Apoyar a las integrantes para que tomen decisiones informadas en relación con las opciones de las que disponen.
      • Brindar información relativa a recursos y apoyos en la comunidad a su disposición para ayudarlas.

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