ESCAPE RAPIDO DE SITIO

Orientación práctica para la elaboración del marco de vigilancia y evaluación

 

Orientación práctica para la elaboración del marco de vigilancia y evaluación

1. Concebirlo de forma participativa, por ejemplo en un curso práctico con el equipo de la campaña o la alianza, y facilitadores experimentados que puedan asesorar acerca de los métodos. Los usuarios previstos de la información generada por la vigilancia y evaluación deberían participar en todos los pasos, desde la planificación hasta la aplicación del marco de vigilancia y evaluación, para asegurarse de que cumple el propósito de la campaña y es “de propiedad” de todos los interesados pertinentes. La reunión participativa de datos con los destinatarios puede constituir una buena forma de atraer a nuevos activistas.

Ejemplo: Como parte de la fase I de la evaluación de impacto, la campaña We can (Podemos) de Asia Meridional capacitó a equipos de voluntarios (mujeres y hombres jóvenes que formaban parte del grupo destinatario) para facilitar y documentar cientos de entrevistas y debates de grupos de reflexión con los destinatarios de la campaña. El proceso profundizó la comprensión de los voluntarios acerca de las cuestiones sociales en sus comunidades y fortaleció su compromiso con la campaña. (Aldred y Williams, 2009. We Can: The Story So Far, New Delhi).

Véase la evaluación We Can


2. Elaborar el marco de vigilancia y evaluación en torno a una teoría del cambio o un modelo lógico. En un procedimiento del marco lógico, que puede ser apto para campañas de cambio institucional, prevea la cadena de resultados (insumos, actividades, productos, resultados, impacto) y evalúe qué información sobre cada aspecto es esencial para la gestión de la campaña. También debe prestarse atención a los vínculos causales, es decir las explicaciones sobre cómo y por qué las actividades de la campaña llevaron a los resultados deseados. En el caso de las campañas de cambio de comportamiento, las teorías del cambio menos lineales y multidimensionales podrían ser más eficaces para tener en cuenta realidades complejas. Véase Teoría del cambio en la realización de campañas en la sección de Planificación de una campaña. (Véase también Getting Started: A Self-administered Guide to Theory of Change Development and Advocacy Evaluation Planning, por Organizational Research Services en nombre de la Fundación Annie E. Casey Foundation, 2009.)

3. Tenga en claro qué debe saber y cuándo, y céntrese en ello. Concéntrese en la información esencial para los usuarios a fin de que la cantidad de datos sea manejable y se limite la carga de los que reúnen los datos. En la mayoría de las campañas se necesita información sobre:

  • El proceso, para verificar que las actividades clave de la campaña se están realizando de la manera planificada;  
  • Los resultados, para verificar que los resultados clave que logra la campaña, incluidos  los inesperados e indeseables (por ejemplo reacciones negativas a las imágenes  desplegadas en los carteles de la campaña) que necesita conocer para reaccionar eficazmente;
  • Los factores externos que tienen una influencia fuerte sobre la campaña y sus productos, especialmente los factores identificados como riesgos, aunque también las potenciales oportunidades nuevas.

4. Seleccione los parámetros de referencia e indicadores con inteligencia y moderación. No se sobrecargue con una reunión de datos excesiva. Siempre debe buscarse el equilibrio entre el uso eficaz de los recursos disponibles y el rigor científico.

5. Determine los plazos y las responsabilidades. ¿Qué datos se deben reunir y analizar?  ¿Quién debe hacerlo? ¿Cuándo? ¿Cómo? Los datos necesarios para la vigilancia se deben reunir y registrar periódicamente para que brinden información útil para los usuarios previstos. 

6. Determine cómo compartir las conclusiones con el equipo de la campaña y otros interesados, y la periodicidad y las formas de hacerlo (informes por escrito, reuniones del personal, talleres u otras formas de comunicación).

7. Genere un clima de apertura y confianza en las actividades de vigilancia y evaluación. No debería haber respuestas “correctas” o “erróneas” a las preguntas planteadas en la vigilancia o la evaluación; deben valorarse del mismo modo las respuestas positivas que las negativas. Fomente las observaciones honestas aunque en ese momento puedan parecer desalentadoras.

8. Promueva una cultura de consultas y observaciones periódicas, por ejemplo mediante reuniones sistemáticas de información y de rendición de cuentas.

9. Siga las directrices éticas aplicables a la investigación social y a la investigación sobre la violencia contra las mujeres y niñas en particular.